...decía la pantalla del celular al abrir los ojos, y ya no necesitaba saber nada más. El día en que el tiempo se estanca entre todo lo que no pasó el fin de semana y todo lo que esperás que pase en la semana que comienza. Pero mañana, hoy no. Los domingos no son parte de nada, ni de la semana que se termina, ni de la que promete traer días nuevos. Son el limbo de la rutina. La puerta a una habitación a la cual realmente no querés entrar.
Y así estoy. Sentado en el pasillo, mirando esa puerta, y preguntándome qué hacer con mis horas de limbo.
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