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lunes, 2 de octubre de 2017

Stuck on a loop

A lo largo de mi vida he sentido muchísimas veces esa sensación de déjà vu, cuando crees haber vivido una misma experiencia con anterioridad. Me pasa muy seguido con conversaciones o actividades puntuales, incluso de llegar a pensar "esto yo lo soñé antes" y jurar que lo que está pasando fue tal cual como lo había soñado. Lo curioso es que casi nunca recuerdo mis sueños, pero igual me viene esa sensación. Déjà vu.
Últimamente me viene pasando al charlar con algunas personas sobre mí mismo, mi estado de ánimo, mis motivaciones... Así que me puse a releer conversación viejas, y déjà vu las pelotas! Realmente ya había pasado por estas cosas y había hecha exactamente los mismos comentarios meses y años antes, con varias personas y en varias oportunidades. ¿Qué significa esto? Que mi vida es un fucking loop. Un bucle interminable de levantarme y caerme, pero sin darme cuenta cómo ya cuando quiero acordar estoy levantado y listo para caerme otra vez. Una lucha entre sucumbir ante la depresión o buscar alguna motivación nueva. Y aparece, eso es lo peor. De alguna forma siempre aparece algo que me motiva a salir adelante. Pero tarde o temprano, así como quien no quiere la cosa termino saboteando mi vida nuevamente, porque si no me caigo de vez en cuando no soy feliz. Bah, feliz no soy nunca, pero bueno.
Y sí, lo sé, y siempre lo supe. Sé que hace años que vengo viviendo así y no sé cómo romper el bucle. Lo que sí sé es que nunca supe cómo lidiar con los fracasos; uno supondría que alguien que se ha caído tanto ya tendría un poco de práctica a esta altura. Pero todos los fracasos me siguen paralizando hasta el día de hoy. Y no es miedo, no le temo al fracaso. Me paralizan a nivel de mi motivación y energía. Quizá en realidad sí sé caer, pero me cuesta horrores darme cuenta cómo levantarme. Cuando un proyecto fracasa en el trabajo me cuesta mucho retomar el ritmo, probar otras opciones, trabajar con otros clientes... Termino posponiendo todo con la excusa (quizá justificada) de que todo es muy injusto y que no vale la pena matarse trabajando para no ver ningún tipo de frutos. También me pasa con las personas, cuando termino una relación o simplemente alguien que quería en mi vida pierde el interés en mí, luego me cuesta muchísimo levantar mis bolas para hablar con otras personas y tratar de conocer más gente. Si fracasa una relación, sea del tipo que sea, siempre termino aislándome durante un tiempo, y creo que cada vez me cuesta más volver...
Y así me pasa en todos los aspectos de mi vida. Con mi gata, por ejemplo. Está por morir. Creo que sigue viva porque se da cuenta de lo mal que me pone y pretende ser fuerte, pero por dentro está mal. Muy mal. Hice absolutamente todo lo que estuvo a mi alcance por ella, y si bien es una gata bastante vieja de unos 13 o 14 años (12 pasó conmigo), me mata no poder hacer más. Me mata que un animal tan bueno y tan feliz como ella tenga que pasar por esto y no pueda vivir unos años más. Es un gran fracaso para mí eso. No puedo evitar cuestionarme qué habría pasado si hubiera tomado otras decisiones y mucho antes. No hay mucho que hacer con los tumores, pero aún así... Siento que ella confió en mí y yo no supe qué hacer con esa confianza.

En menos de 12 horas tengo que entrar a una reunión de trabajo. Aún no dormí, ni terminé de preparar todo lo que necesitaba hacer, a pesar de haber estado trabajando toda la semana y la mayor parte del finde también. Bueno, desde que me enteré que tenía que ir a esa reunión. Y no voy a dormir prácticamente nada, y me voy a despertar y voy a seguir trabajando, todo para un proyecto que seguramente termine fracasando como todos. ¿De dónde mierda saco la motivación así?

Cada día que pasa estoy más y más seguro de que la única forma de cortar el bucle es cortar con mi vida. Sea literalmente o sea yéndome a la mierda y empezando de 0 en otro lado.

martes, 29 de agosto de 2017

Irrelevante

Le estoy perdiendo el gustito a la vida y no sé cómo recuperarlo. No sé ni qué escribir, pero tampoco tengo ganas de hacer otra cosa, tan sólo pasar la noche escuchando música y esperando. No sé ni qué estoy esperando. Cada vez dura menos el placer de mis pasatiempos, y enseguida me aburro y trato de hacer otra cosa, pero sin ganas. Mi vida se transformó en una rutina que recorro como un zombie, sin pensar realmente en lo que estoy haciendo, ni siquiera cuando trabajo. Entro en modo automático y dejo que pasen las horas. A veces ni siquiera me acuerdo de comer y el desayuno se termina transformando en la única comida del día, y realmente me da igual. ¿Cómo encontrar la motivación para que el esfuerzo valga la pena? No tengo sueños por cumplir, supongo que los que tenía ya los descarté por ser imposibles. Lo que quise hacer ya lo hice, siento que probé de todo y realmente no creo haber perdido el tiempo en mi vida. Pero... ¿y ahora? ¿Para qué se supone que me tengo que levantar cada día? No tengo metas, ni aspiraciones, ni nadie a quien le haga falta si desaparezco.

Llegué a un punto en mi vida en el que me existencia se convirtió en algo completamente irrelevante, hasta para mí mismo.

Ni siquiera puedo decir que esto sea una depresión, es algo mucho más vacío. Algo así como una caída masiva de huevos que me obliga a querer bajar los brazos simplemente porque no le veo el sentido a mantenerlos levantados. Me rompe las pelotas laburar para tener que mendigar un ingreso económico, y al final termino laburando porque sí nomás y me da igual si cobro o no cobro. Total... ¿para qué quiero la plata? Para pagar cuentas y seguir prolongando esta existencia zombie sin sentido.

Miro para afuera de mi cuarto y todo me harta. La sociedad en decadencia, los gobiernos corruptos, los conflictos internacionales... Todo es un bajón sin fin. Hay tanta maldad y locura ahí afuera que no me dan ganas de ser partícipe de eso. Y hace como 15 años que me di cuenta, no es nada nuevo. Pero antes sentía alguna especie de "chispa" para enfrentarme a todo. Ahora sólo lo veo como un "no me rompan las bolas" gigante que quiero evitar a toda costa.

Estoy cansado. De las relaciones humanas, de la sociedad, del trabajo, de las injusticias, de no tener ningún tipo de recompensa más que respirar otro día. Lo único lindo que le veo a la vida ahora es la belleza de la naturaleza y la música. Si no fuera por la música... Escuchar unos temas, ver algún concierto, tocar un rato la batería... Esos son los únicos placeres que hacen que valga "un poquito" la pena seguir existiendo. Pero no sé si es suficiente.

Hace poco en el trabajo nos vino una sugerencia de empezar a trabajar en Paraguay o en la costa este de África, que son lugares con mucha demanda y poca oferta de tecnología informática. Lo primero que me vino a la cabeza fue un "NO" rotundo. A pesar de todo, no me imagino viviendo en otro lado que no sea este. Si no logro encajar acá en mi casa, ¿cómo podría encajar en un lugar completamente extraño para mí? Pero con el correr de los días lo fui pensando mejor... Y llegué a la conclusión de que realmente no tengo nada que perder con intentarlo. Peor no voy a estar en otro lado. Y la verdad es que no tengo absolutamente nada ni nadie que me ate a quedarme acá. Así que mismo que podría irme a la mierda y al menos vivir algo "diferente", en vez de seguir pudriéndome acá esperando que un infarto o un derrame cerebral le ponga fin a toda la pavada, aunque soy tan odiosamente sano que ni eso va a pasar.

Pero no sé... Lo pienso y juro que se me caen las bolas aún más.

domingo, 19 de junio de 2016

Promesas de mejorar

Hace unos días me preguntaron si tenía pensado pasarme por mi blog, y en el momento respondí que ya no sentía la necesidad de escribir sobre lo que me podría estar pasando porque estaba encerrado en mi mundo. Y es cierto.
Aún así, aparentemente a alguien le interesa que escriba, y eso quizá ya sea motivo suficiente como para hacerlo. ¿Pero qué decir? Realmente no sé qué contar y qué no, y tampoco sé si escribirlo me ayudaría en algo, pero bueno... Las cosas no andan bien. Y es extraño, porque sinceramente, al menos el 60% del tiempo me siento bien, y eso en mí ya es un logro monumental. Quizá el problema es que el otro 40% no me deja seguir avanzando, porque debo admitir que nuevamente me siento estancado en mi vida. Se me pasó el boom de "año nuevo vida nueva" y ahora es cuando me cae la ficha de que pasó la mitad de este supuesto año nuevo y la verdad es que no he hecho mucha cosa. El problema más grande es sin duda económico, ya que pasan los meses y yo sigo intentando salir de la crisis financiera que me pegó en el medio de la cara a mediados del año pasado cuando varios de los clientes de la empresa en la que trabajo tuvieron que recortar gastos, cancelando así varios de los contratos más importantes que nos mantenían a flote. Fue un baldazo de agua fría que traté de disimular lo mejor que pude, pero la verdad es que la economía de una empresa no se recupera de un día para el otro. Me salió la oportunidad de trabajar con otros clientes, de una forma aún más independiente de lo normal para mí, pero también... es algo lento y entre entregas y pruebas, la plata demora en aparecer, y cuando lo hace tampoco es en sumas considerables. Pero bueno, me estuvo dando para comer y eso no es nada despreciable hoy en día. La situación promete mejorar, tanto en mi empresa como con esta gente nueva, pero pasan los meses y sólo es eso... "promesas de mejorar".
No sé si alguna vez hablé tan abiertamente de mi trabajo, pero bueno, tampoco es algo que tenga que ocultar ni nada del otro mundo. De una forma u otra, todos estamos en la lucha.
Dejando mi situación laboral de lado, tengo algunos problemas de motivación para encarar otras actividades, cosa que no me sorprende. Nunca he podido ser completamente libre cuando estoy pasando por un periodo estresante, y por más que me acostumbre a ese estrés, no es algo que pueda cambiar a esta altura del partido. Me gusta el invierno, y extraño estar perdido en la noche cagándome de frío, pero sinceramente creo que mi "estancamiento motivacional" sólo va a mejorar con un cambio de estación. Así que no queda otra que apretar los dientes y aguantar a que pase la tormenta. Y en eso estoy, más promesas de mejorar y la concha de la madre.
Sentimentalmente hablando, no me puedo quejar... Pero tampoco es una vida color de rosa. Esto va a sonar muy cruel para mi pareja (si es que por alguna razón llega a leer esto), pero no es su culpa para nada. Ella hace lo que puede, y tampoco voy a pedirle que me saque de ninguna. El tema es que mis sentimientos quedaron pintados de gris y aún no me doy cuenta cómo corno es que se saca ese tipo de pintura. Quizá algún día me pueda abrir otra vez, pero si llega a pasar... va a tomar mucho tiempo... ¿Tenemos ese tiempo? No tengo idea. Por ahora supongo que sólo tratamos de pasarla lo mejor posible juntos, y lo que tenga que pasar que pase. A veces quiero mimarla y no puedo. A veces soy tan frío que me doy asco. Sólo espero que mis payasadas ocasionales sean suficientes como para que no se sienta tan mal...

Y bueno... Escribir una entrada luego de pasar toda la noche escuchando música y pensando en todo lo que está mal en mi vida nunca es una buena idea, pero acá estoy. Hablando con alguien salió el tema de hacer las cosas otra vez, volver a ser un pibe que está a punto de tomar las decisiones importantes sobre el futuro de sus estudios y su trabajo. Alguien a quien no le importen mucho los sentimientos porque total... hay tiempo de sobra para que pase algo mágico que haga que la vida valga la pena.

Lástima que el tiempo pasa rápido, hasta agotarse. Y la magia... La magia no existe.

domingo, 31 de enero de 2016

Dueños de la verdad absoluta

Algo que siempre me molestó mucho es cuando las personas dan "consejos" u "opinan" sobre algún tema cotidiano como si fueran dueños de la verdad absoluta. Me parece una actitud completamente estúpida y petulante cuando sus palabras se transforman en una lista de cosas que supuestamente hay que hacer para lograr algo. Y mirá, aún cuando son profesionales en el área yo comparo opiniones e investigo mucho antes de dejarme guiar por lo que dicen. Imaginate cómo me pega cuando simplemente hablan por hablar, basándose en su corta experiencia y sin saber absolutamente nada sobre el contexto que esté viviendo la persona que escuche o lea sus palabras. ¿Se sienten superiores al llegar a ese punto en el que creés que podés cantarle la posta a alguien más? Ja. Para hacer eso tendrían que vivir mil vidas, y aún así lo más recomendable sería que escribieran un libro y el que lo quiera leer que lo lea. Parecen como esos que se suben a cantar al bondi y te obligan a escucharlos porque aparentemente su derecho a mendigar es más importante que nuestro derecho a viajar tranquilos.

Yo admito que muchas veces puedo llegar a caer en esa misma actitud cuando alguien me pide un consejo o me cuenta una situación jodida por la que están pasando y por alguna razón siento la necesidad de intentar ayudar. Pero aún así al menos intento dejar en claro que no es más que mi opinión y no soy quién para decirle qué hacer, a menos que me pida eso directamente. Igual te digo... hay cada uno! A veces hasta te dicen qué hacer cuando ni siquiera pediste ningún consejo. Sólo por verte en determinada situación ya empiezan "vos para ser feliz tenés que blah blah blah y lo mejor que podés hacer es blah blah blah".

Si hay algo que no soporto es la gente que me dice qué hacer cuando en ningún momento pedí su opinión. Está bien dar consejos, está bien opinar, pero lo que no está bien es sentirse predicadores de una verdad que ni siquiera tienen la vida suficiente como para comprobar si es cierta o no. Al final parecen unas verdades comerciales que todo el mundo asume que son ciertas porque hay una imagen con una frase chota dando vueltas por twitter o un meme pelotudo circulando en facebook.

Háganle un favor al mundo y saquen sus cabezas de sus culos. Vivan su vida, compartan sus experiencias si quieren, pero no se metan en la vida de los demás sin que nadie se los pida. Al menos no en la mía, porque si lo hacen los voy a sacar a patadas.

lunes, 16 de marzo de 2015

Un tiempo

¿Por qué un tiempo para mí no puede ser un tiempo para nosotros? ¿Por qué hay tantas cosas que me gustan y no podemos compartir? ¿Por qué sigo sintiendo que mi casa aún es un refugio, aunque cada vez parezca más desconocido y lejano?
Me siento un extraño esté donde esté. Nunca estoy del todo cómodo. A veces me desconozco demasiado, siento que me alejo de mí mismo. Y siento que los demás cada vez me conocen menos, porque eso que están conociendo en realidad no soy yo. No es lo que está bajo la sonrisa que intenta encajar.
Voy por la vida requecheando momentos. Momentos para respirar. Momentos para bajar un cambio y leer. Momentos para sentarme y trabajar durante horas. Momentos para salir y mirar las estrellas.
Necesito que pasen más cosas... Cosas que yo quiera que pasen. Y no solo estemos viviendo una misma rutina que no tiene nada que ver conmigo.
Lo estoy intentando. Estoy dando lo mejor de mí para adaptarme y tratar de fusionar esos dos mundos: lo que soy y lo que somos. Pero no es fácil. No va a ser fácil. Va a llevar mucho tiempo poder cambiar y sentirme a gusto con los cambios. Ni siquiera logro adaptarme a algo tan sencillo como cambiar el color de mis camisas.

¿Pero sabés qué es lo que más me jode? Que va a llevar mucho dolor. Y si fuera sólo mío no habría problema...

sábado, 23 de agosto de 2014

Vivir

¡Qué difícil que es vivir! Y no, no me refiero a respirar, comer y dormir. Tampoco a trabajar ni estudiar, ni tener gastos, mantener una casa y pagar cuentas. Eso es lo fácil. Eso basta con entrar en modo automático y todo se va haciendo solo.
No, me refiero a vivir. Vivir en serio. Disfrutar de la vida, de los sentimientos y sensaciones, sin que esos mismos sentimientos y sensaciones te terminen haciendo mierda. Encontrar el balance entre lo que necesitás, lo que querés, lo que podés lograr y lo que la vida está dispuesta a darte. Y con la vida me refiero a las demás personas, las oportunidades que tengas, el entorno en el que vivas y te desarrolles, etc. Estamos limitados por todos lados, aunque nos creamos capaces de ser infinitos. Es difícil luchar cada día sabiendo que hay muchas cosas que por más que te esfuerces no vas a poder conseguir. Hay otras que sí, que valen la pena cada gota de sudor y cada lágrima, y son esas las que mantienen encendida la llama.

Cuando llegás al fondo del pozo y por alguna razón lográs salir, o cuando mirás a la muerte directamente a los ojos y le decís que NO, entonces ahí empezás a vivir una vida diferente, en un tiempo que parece que te fue prestado y no regalado. Pero cada día sí lo ves como un regalo, aunque hay regalos que nunca se sabe qué hacer con ellos.

En fin, hoy es uno de esos días en los que me siento paralizado del miedo. Ahora un poquito menos que hace unas horas, por eso puedo escribir al menos. Pero igual... Qué difícil que es vivir.